Vivir en ciertos barrios aumenta las probabilidades de que hombres y mujeres mayores desarrollen cáncer


ANN ARBOR, Michigan.- Las personas de más edad que viven en barrios racialmente segregados y con altas tasas de crimen tienen muchas más probabilidades de desarrollar cáncer que los adultos mayores con antecedentes de salud e ingresos similares que viven en vecindarios más seguros y menos segregados.

 

Ésta es una de las conclusiones clave de un nuevo estudio que se publicará en la edición de enero de 2011 de la revista American Journal of Public Health. El estudio lo condujeron Vicki Freedman, una epidemióloga del Instituto de Investigación Social (ISR) de la Universidad de Michigan y sus colegas en la Universidad de Medicina y Odontología de New Jersey.

 

El estudio, uno de un número creciente de investigaciones que documentan la conexión entre las características del barrio y las condiciones de salud crónicas, es el primero que muestra que la vida en las áreas más segregadas y con tasas de crimen más altas está vinculada con un mayor riesgo de desarrollar todo tipo de cánceres, tanto para los blancos como para los negros.

 

Las probabilidades de desarrollar cáncer son un 31 por ciento mayores para los hombres mayores que viven en este tipo de barrios y un 25 por ciento mayores para las mujeres.

 

El estudio encontró asimismo que la vida en barrios d bajos ingresos incrementa en un 20 por ciento las probabilidades de que las mujeres mayores desarrollen problemas cardiacos. Los investigadores no encontraron un impacto en la salud cardiaca de los hombres.

 

Los investigadores sustentaron su análisis, en parte, en los datos del Estudio de Salud y Jubilación del ISR, una encuesta longitudinal de una muestra representativa nacional de más de 20.000 personas en EEUU mayores de 50 años de edad, financiada principalmente por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, que es parte de los Institutos Nacionales de Salud.

 

Para su análisis los investigadores detallaron medidas de informes individuales, autogenerador, sobre los antecedentes de salud, aparejados con indicadores múltiples de las condiciones sociales, económicas y físicas de los vecindarios en los cuales vivían los individuos.

 

Según los autores las conclusiones del estudio señalan sendas potencialmente nuevas por las cuales el ambiente del barrio puede influir en el desarrollo de las enfermedades crónicas. Por ejemplo, gran parte de la investigación previa sobre el cáncer y el ambiente ha enfatizado factores del estilo de vida como el tabaquismo, la dieta y el ejercicio, y la exposición a agentes que causan el cáncer, más que a los aspectos sociales y económicos del entorno.

 

Aunque el vínculo entre la segregación racial y la salud se cita a menudo como una causa fundamental de las desigualdades en salud y mortalidad entre blancos y negros, la explicación más común de esa relación es que la segregación influye en la privación socioeconómica y los logros socioeconómicos individuales.

 

“Pero encontramos que la segregación y el crimen aumentan las probabilidades de desarrollar cáncer aún después que hicimos ajustes por los recursos socioeconómicos tanto al nivel individual como del vecindario”, dijo Freedman.

 

Los investigadores examinaron, asimismo, los niveles de exposición a la contaminación en el aire y otros tóxicos ambientales, pero encontraron que las tasas de crimen y los niveles de segregación racial pronostican independientemente el inicio del cáncer.

“La similitud notable en el tamaño y la intensidad de esta relación, tanto para hombres como para mujeres, es muy sorprendente dadas las diferencias en los tipos de cáncer que desarrolla cada género”, añadió. “Esto indica que puede estar involucrado un mecanismo biológico no específico, posiblemente una respuesta de estrés que interrumpe la capacidad del cuerpo para combatir el desarrollo de células cancerosas”.

 

Freedman y sus coautores recomiendan que haya más investigación de los mecanismos sociales y biológicos que componen esta vinculación, y señalan que la adición de mediciones biológicas al Estudio de Salud y Jubilación del ISR, el Panel de Estudio de Dinámicas Sociales del ISR, y otras encuestas longitudinales nacionales hará posible este tipo de análisis en un futuro cercano.

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