La Influenza estacional suele complicarse en adultos mayores

Vivir la tercera edad a plenitud, depende del estilo de vida y el cuidado de la salud. Tener todas las vacunas al día y visitar periódicamente al médico, ayuda a mantener una vida saludable
Si no se trata a tiempo, la gripe podría dejar de ser un malestar general acompañado de síntomas  respiratorios y dolores musculares, para convertirse en males mayores que afectan severamente la actividad pulmonar; sobre todo en la medida que vamos alcanzado la tercera edad, un periodo en el cual nuestras células generan menos resistencia a la replicación de los virus de la influenza estacional.
La neumonía puede derivarse de una gripe mal tratada o no tratada, presentando síntomas como secreción verdosa o amarillenta, fiebre y retracción en las costillas, debido a su característica inflamación e infección que afecta los espacios alveolares de los pulmones. No es novedad la existencia de vacunas para esta enfermedad, sin embargo, sigue ocasionando muertes en el mundo.
El obstetra-ginecólogo, Gustavo Salazar, coautor del primer Consenso Venezolano de Vacunación en la Mujer, evaluó el compromiso de la tercera edad para con su esquema de vacunación, y explicó que hay poca cultura de inmunización en este grupo etario. “La mayoría de las mujeres adultas en consulta ginecológica, desconocen qué vacunas han recibido a lo largo de su vida e incluso ignoran si han padecido enfermedades infecciosas y virales prevenibles por inmunización, como la influenza”.
La Organización Mundial de la Salud recomienda la inmunización contra la gripe estacional para todas las edades; en este sentido, los adultos sanos mayores de 50 años deben recibir una dosis única anual. Por otra parte, el doctor Salazar, agregó que en dicha etapa, la persona necesitará refuerzos de la inmunización contra enfermedades como la rubeola, sarampión, hepatitis A y B, , varicela y tétanos.
Educación: una vacuna contra mil enfermedades
El consenso anteriormente mencionado, representa una herramienta que cumple una labor educativa tanto para médicos como para pacientes, aclarando dudas que pueden surgir con solo oír la palabra vacunación; una labor indispensable en vista de que una enfermedad prevenible por vacunación como la influenza estacional, aún sigue generando hospitalizaciones por pulmonía, a pesar de la vacuna contra el neumococo.
Son muchas las personas que erróneamente atribuyen la inmunización exclusivamente a la niñez, lo que convierte al pediatra en el único especialista en vacunas. En este sentido, Salazar concluyó que: “Es importante que la comunidad médica global proteja a la sociedad promoviendo el cumplimiento del esquema de inmunización durante distintos periodos etarios, lo que amplía el alcance de nuestra lucha contra la influenza y otras enfermedades prevenibles por vacunación”.
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