Recién nacido + fiebre = Emergencia

Malestar general y poca succión al amamantarse son síntomas de que algo está mal. La inmadurez del sistema inmunitario de los niños menores de tres meses les dificulta protegerse de las infecciones, por lo que hay que estar atentos a cualquier alteración, incluso los cambios en la temperatura

Los neonatos mantienen un estado de vulnerabilidad inmunológica hasta los 3 meses, sólo después de esta etapa es que inicia el proceso de desarrollo y maduración de su sistema inmunológico.

Por tal razón, cualquier cuadro febril o de hipotermia que se presente durante el primer trimestre de vida fuera del útero de la madre es considerado una señal de alarma, pues podría corresponder al cuadro sintomatológico de alguna infección o problema de salud importante, que debe ser tratado a la brevedad posible para evitar complicaciones.

El pediatra y puericultor, Guillermo Stern, asegura que “cuando hay fiebre, malestar general, flacidez, poca succión o cambios extraños en el tono de piel del bebé, se debe sospechar de algún tipo de infección, hasta tanto no se demuestre lo contrario”.

Asimismo, aclara que por la incapacidad para controlar la temperatura interna de su cuerpo, debido a la inmadurez de su hipotálamo, posiblemente ese bebé presente un leve aumento en su temperatura por el simple hecho de estar muy abrigado.

Por las razones antes expuestas, cuando un bebé menor a tres meses presenta fiebre lo primordial es buscar asistencia médica, pues “recién nacido con fiebre o hipotermia es igual a emergencia, ya que se considera un paciente de riesgo por su edad y condición”.

El pediatra señala que una vez realizados los exámenes pertinentes, y detectada la causa del aumento de la temperatura, este síntoma puede tratarse con acetaminofén pediátrico, pues este medicamento no representa ningún riesgo para su salud.
El doctor Stern recomienda que los padres tengan paciencia y no mediquen al bebé sin antes tener un diagnóstico, y en ningún momento se les debe suministrar medicamentos para adultos, pues los medicamentos pediátricos son hechos en proporciones adecuadas según la madurez del organismo del niño entre 0 y 12 años, además son dosificados por el pediatra según su peso y edad.

Ante un cuadro febril, el doctor reitera la importancia de ir al médico lo más pronto posible, pues con sólo llamar a su pediatra de confianza no se podrán tomar las medidas adecuadas, ya que el mejor y más certero diagnóstico será hecho de manera presencial, luego de realizar los exámenes necesarios y determinar si está o no infectado y si la misma es bacteriana o viral, el pediatra recomendará el tratamiento pertinente.

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